Las mañanas se tornan complejas cuando existe un dolor orofacial, es decir, un dolor que proviene de estructuras del cuello, cabeza, boca, cara y, en algunos casos, de oído. Este dolor puede ser de origen dentario, muscular, articular, neuromuscular, gatillado por carga emocional, estrés o alguna enfermedad sistémica.
La Dra. María José Fernández, directora de Clínica Pinares y especialista en Periodoncia e Implantología Oral, indica que el bruxismo es un factor desencadenante en los desórdenes temporomandibulares, caracterizado por el «apriete y rechinamiento» de los dientes, el cual puede ocurrir inconscientemente durante el sueño o durante nuestras actividades diarias.
- El bruxismo genera una contracción y dolor muscular, desgaste dentario (esmalte y dentina), desgaste del cuello de los dientes, movilidad dental, ruidos oclusales e hipersensibilidad dentaria por pérdida de esmalte en el cuello de los dientes.
- Puede generar dolor en el oído, ruidos y dolores articulares de la mandíbula.
Se asocia además a una vida poco saludable, al sedentarismo y al estrés. Es cada vez más frecuente en niños y adultos.
El bruxismo se ve reflejado en las piezas dentales. Hay signos que son evidentes y, en los casos más graves, «pueden producirse fracturas dentales o pérdida del diente». La dentadura también pierde altura y resistencia.
El tratamiento tiene dos enfoques, uno odontológico y otro kinésico.
Tratamiento odontológico
La especialista señala que «primero hay que hacer un diagnóstico clínico intra y extraoral, junto con un examen radiográfico».
Es esencial tener la boca completamente sana, sin infecciones ni caries. Dependiendo de cada caso, el tratamiento a seguir puede basarse en una combinación de los siguientes:
- Férula de descarga (plano de relajación).
- Desgaste selectivo o ajuste oclusal de los dientes, premolares y molares.
- Tratamiento farmacológico en algunos casos, en fases agudas de dolor.
- Calor seco y húmedo según indicaciones específicas.
- Rehabilitación oral una vez que remitan todos los signos y síntomas y se obtenga armonía facial y equilibrio en el sistema estomatognático (cara-boca).
La Dra. María José Fernández indica que los tratamientos con plano de relajación permiten mantener la mandíbula en una posición de reposo fisiológica, impidiendo además el desgaste dentario.
Kinesiología maxilofacial
Posterior al diagnóstico y como complemento al tratamiento odontológico, el paciente es derivado a kinesiología, la que se realiza en conjunto para lograr mejores resultados. El tratamiento kinesiológico maxilofacial «puede darse en pacientes que necesiten relajar la musculatura y se realiza en pocas sesiones». Sin embargo, la especialista Sabina Michel señala que, «en el caso de reeducar una mala conducta (bruxismo severo), la terapia es más extensa, por lo general entre tres y seis meses».
La terapia comienza con una evaluación clínica y estudio radiográfico. Continúa con trabajo a nivel muscular, articular (cervical y mandibular) y mejorando la postura, además de enseñar ejercicios al paciente que debe repetirlos como tarea en su casa, complementario a un plano de relajación. Es importante volver consciente la acción de apriete, porque esta es automática e involuntaria. En kinesiología se incluye terapia manual, técnicas de relajación, masoterapia (masajes), terapia de frío y calor húmedo, electroanalgesia y ultrasonido.
¿Cómo prevenir el bruxismo?
Ambas especialistas coinciden en que muchos de los casos de bruxismo logran identificarse por jaquecas que primero fueron evaluadas por otras especialidades médicas (neurólogos), por lo que la consulta de forma periódica al dentista es clave para el diagnóstico precoz.









